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domingo, 20 de septiembre de 2015

Hoy como ayer, luchar merece la pena.

 "Solamente la defensa intransigente de los intereses de los trabajadores puede invertir esa situación de la contradicción insalvable del capitalismo".
 
.“Aun restringidos por los que tienen poder bastante para burlar la ley, nosotros reclamamos las libertades y los derechos individuales porque sabemos que mediante ellos hemos de movernos más desembarazosamente que hoy y trabajar con mayor resultado por el progreso de las ideas socialistas”.
 
 “Tenemos un doble deber que cumplir: como representantes legales del pueblo hemos de velar por los intereses de todos; como representantes de hecho de los obreros hemos de mirar por los intereses de éstos”.
 
"Para los cargos públicos, elegid a los mejores y más capacitados y vigiladlos como si fuesen canallas".
 
“Cuando un compañero se postula para un cargo sin que le promuevan las bases, es motivo suficiente para no elegirlo”.
 
 “…Hoy no basta la tenacidad, ni el heroísmo, ni la más abnegada disposición de ánimo para hacer frente a los problemas que ante el proletariado se plantean con apremio para su solución.


 

 
Hoy sin saber, sin competencia, sin poderosos recursos intelectuales y técnicos, la organización obrera mejor orientada estaría condenada, ya que no a la desaparición, al estancamiento en su desarrollo…”
 
 
 
 
 La parte de la sociedad dominante no estaba interesada en que el pueblo trabajador adquiriese conocimientos y cultura general, y su ofensiva contra las Casas de Pueblo adquirió caracteres de gran violencia. Aquella clase dominante, retrograda e ignorante, enemiga de todo lo que signifique progreso y avance cultural de los trabajadores, veía en la educación y adquisición de cultura y conocimientos de la clase obrera un peligro para constante afán de dominio.
 
Preveía y acertaban en el supuesto, que los trabajadores se enfrentarían  sus explotadores con las mismas firmeza y decisión al conocer sus derechos y saberlos exponer y razonar para defenderlos…”
 
 Gabriel Celaya  
 
PABLO IGLESIAS: CORREDOR DE FONDO
 
A mí que me den hombres,
los trepadores, ¡fuera!
A mí que me den hombres como Pablo Iglesias.
La verdad por delante.
La retórica, ¡fuera!
A mí que me den hombres como Pablo Iglesias.
Marxistas hasta el fondo,
y las astucias, ¡fuera!
A mí que me den hombres como Pablo Iglesias.
Vamos a ser quien somos.
Los cambalaches, ¡fuera!
A mí que me den hombres como Pablo Iglesias.

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